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martes, 7 de febrero de 2012

Esos traficantes de la moral

Ese dedo acusador que nunca descansa y siempre apunta, aunque no lo mires, aunque no lo veas, aunque lo ignores... Ese corazón desgajado por la envidia del que nunca tendrá una vida en paz, cubierto del mismo lodo que generan sus negras intenciones... Ese boca llena de falacias y medias verdades, de ilusiones viles y esquivas de la realidad, que con tanta ansia arrojan sobre la virtud del prójimo... Ese modo de meter sus sucias narices en las vidas que no les pertenecen y verter opiniones de desaprobación a quien no ha tenido la intención de pedirles nada y mucho menos consejo... Ese modo de tratar siempre de introducir el dedo en la llaga ajena, sin más consideración que el de las quiméricas paranoyas de sus enfermas mentes.

Ese modo de urdir, de conspirar, de generar recelo y malestar... De entrar furtivamente en sitios donde no se les llama (como éste pequeño rincón mío que no les debería de interesar)... Ese modo de buscar, cada día, un conflicto nuevo y luego quejarse de su existencia... Ese profundo aburrimiento que produce el fracaso, esa ansia que desprende, tan semejante a un síndrome de abstinencia cualquiera, tan dependiente de la vida de los demás... De la mía.

Esos que, en muchas ocasiones, han mirado para otro lado cuando se trataban de sus propios errores o defectos. Que no han hecho, en demasiadas ocasiones, "todo lo posible" y echan culpas a los demás de sus propios errores u omisiones. Siempre debe de existir un culpable, alguién a quien quemar en la hoguera, pero nunca son ellos. Esos que la palabra "autocrítica" les suena a una mala novela de Danielle Steel. Esos que han callado cuando vieron vilipendiar su futuro en créditos insostenibles, pero que su cinismo e hipocresía les llevaba a un ritmo de vida muy superior al que podían llevar... Podía faltar la comida en la mesa, pero no unos Nikes en los pies. Dejad que me asqueé vuestro modo de actuar.

Esas conductas antisociales, falta absoluta de respeto de cualquier orden establecido, que los llevó a reirse de mendigos o gitanos, a convertirse en unas "arrabaleras" cualquiera... Y que luego se echaban perfumes de chanel, trantando de ocultar en olor de la basura en la que se habían convertido.

Esa estupidez propia de los que se creen en posesión absoluta de la verdad y que hablan siempre mas de la cuenta, vertiendo al mundo sus principios inventados y entretejidos del falso mundo al que jamás pertenecieron.

Esos que se reían de mi coche porque era viejo, de mi ropa porque no era de marca, pero que iban pidiendo comida o dinero con la otra mano y a escondidas. Dejad que me asqueé vuestra fariseica moralidad.

Esas chicas de plástico conseguido a fuerza de vómito, para convertirse en las modelos que nunca fueron, despreciándome por no hacer lo mismo y atreviéndose a llamarme gorda. Esas chicas de pseudo-psilocona barata del LDL, y una aparentada cultura sacada del papel cuché.

Ese modo estalinista de ver la vida: Del estás conmigo o contra mi. Esas piedras lanzadas a diestro y siniestro... Esa sobervia del pretender que todo pasemos por su diminuto aro. Ese modo de prohibir asistencias a sepelios y fiestas de guardar, como si fueran el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro. Esos corazones helados que, fuera de aparentar lo que no han sido jamás, son incapaces de lidiar con sus propias miserias y aún critican las mías.

Esos traficantes de la moral a los que pedí expresamente que olvidasen mi existencia... Porque cuanto más lejos de la gente de esta calaña, más feliz se es. Siempre he tenido muy claro (ellos me demostraron que así debía de ser) que la familia es la que tu quieres, no la que te impone un lazo de sangre. Pero ellos no lo entienden. Ellos son incapaces de ignorarme, porque necesitan de mis triunfos hacer su sayo de críticas y de mis fracasos, su regocijo. Solo que yo tengo una vida plena y vosotros habéis dinamitado la vuestra. Aprended a vivir con ello.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Sobre derechos de autor y otros menesteres

(Este artículo es estríctamente una opinión personal).

Me voy a permitir el lujo, de adaptar una célebre frase de un pastor protestante, ante la invasión nazi, adaptándolo a estos tiempo y mi situación: "Primero vinieron a quitarnos los campos para edificar sus chalets construidos de magnanimidad y opulencia. No protesté porque no poseía campos. Después nos vendieron el cuento del "estado de bienestar". No protesté porque yo tenía mi propio estado del bienestar. Después vi como se recortaba cada vez más en educación y sanidad. No protesté porque estaba sana y ya había estudiado. Luego quisieron controlar lo que veía por TV o lo que leía en la prensa, censurando las opiniones distintas a las suyas. No protesté porque no me afectó la manipulación. Me vendieron una belleza insana, centrada únicamente en el culto al cuerpo, olvidando que, la mente, es lo que realmente nos hace grandes. No protesté porque yo nunca me he olvidado de mi mente. Vinieron a robarnos nuestros sueños de futuro esos especuladores de lo ajeno, ávidos de poder. No protesté porque jamás conseguirán robarme los míos. Les quitaron las casas a familias enteras, solo porque hemos dejado que la banca, entre otras, domine el mundo. No protesté porque no tenía casa. Y ahora que vienen a robarme mi derecho "a aprender", ya no queda nadie para protestar".

Siempre, desde que tengo uso de razón, me ha gustado "pensar", hacerme preguntas, tratar de llegar al fondo de la verdad, saber que hay más allá de las cosas... Para este sentido crítico, es "absolutamente necesario", alimentarlo de las ideas o críticas a los grandes pensadores, y también a los pequeños, a esos escritores que vertían opiniones en cada uno de sus magníficos textos... Y así, con varias opiniones diferentes, sobre el mismo asunto, forjarme la mía propia.

Hacerse preguntas es sumamente importante.... Tanto, que marca la diferencia entre ser un humano inteligente o un simple autómata que asiente a todo lo que le dicen.

Me he indignado millones de veces contra el mundo.... Contra ese sistema educativo que nos enseña a obedecer y no a pensar. Contra esa sociedad, tan dormida a veces, que asume roles sin hacerse preguntas, que sigue, en forma de masa manejable, a unos gobernadores que disfrazan de "demoscracia" el propio interés. Siempre he querido cambiar el mundo pero para eso, es imprescindible comenzar por tu entorno.

Soy escritora. (Y antes de recibir la avalancha de críticas, que ya he recibido por ésta afirmación, a modo de carcajadas porque no me conocen como escritora... Avisaré que escritor es quien escribe, como poeta el que rima... Por eso hay actores camareros, escritores arquitectos, constructores folósofos... Una cosa es a lo que la vida te permite dedicarte y otra muy distinta lo que eres).

Siempre he creído y defendido fervientemente el software libre, la compartición de archivos sin ánimo de lucro, el GNU, y los registros de la propiedad no controlados por gobierno alguno (Safe Creative y Creative Commons). Simplemente porque creo en la idea de que: "El conocimiento del mundo, pertenece a la humanidad". Por eso te dejo usar mis textos y mis fotos gratuitamente, siempre que no te lucres con ellos y reconozcas mi autoría.

Escribo por pura pasión, para despertar conciencias ajenas, para arrojar mi granito de cordura a este mundo que apunto está de perder su norte, si es que lo ha tenido alguna vez. Escribo como debería de escribir cualquier escritor, dejándose el corazón en cada palabra y la sangre en cada una de las opiniones. Puedes estar a favor de mi o en contra, pero pretendo no dejarte indiferente con mis palabras.

Hace años, escribí un monólogo dramático titulado "El país de Nunca Jamás", que tiene como nexo conductor el maltrato escolar, el cual, como tantos niños, he sufrido en mi infancia. Pretendía, con el monólogo, lo que pretendo siempre. Hacerte pensar. Remover tu conciencia. Por supuesto, no quería ni un solo céntimo de esa función. Ofrecía "mi trabajo" GRATIS. Como todo autor de este país, tuve que ponerlo en conocimiento de la SGAE (organismo con el que jamás he comulgado), para que la situación quedase así: Me tenía que apuntar a este organismo si quería mis derechos de autor y, si no los quería (como era mi caso), debía de pagárselos a ellos aunque yo no los cobrara.

Me quedé perpleja. No solo querían que me apuntase, es que no me dejaban quedarme al margen. ¿Qué consiguieron? Que no realizase la función, porque no estoy dispuesta a mantener, con mi esfuerzo, a gente que no tiene oficio y su beneficio es el trabajo ajeno.

Después salió, gracias a Josep Jover (número uno por las listas de Partido Pirata Cataluña) y otros cuantos, destapando el caso SGAE y Teddy Bautista, quien, presuntamente, había producido un robo indiscriminado a los propios autores. Esperé al grito en el cielo, a la defensa de sus derechos, a la condena inmediata de estos comportamientos, al llamar a las cosas por su nombre "asesino al que mata y ladrón al que roba"... Pero quitado algunos que, por pura publicidad y en voz muy bajita, se desvincularon de la organización... Como el propio Ramoncín, tan afín siempre a este organismo. Pero no se produjo... Había defendido a capa y espada a los intereses de gobierno del PSOE y Jose Luis Rodriguez Zapatero, con aquel polémico anuncio de "la ceja", habían insultado y tratado de erradicar la libertad del internauta (no voy a dar nombres de estos artistas porque, en mi juicio, con estos actos consiguen publicidad gratuita que es lo unico que pretenden, y está muy alejado de ideal alguno) y, ahora, que veían en peligro sus intereses, parecían meras estatuas.

Como siempre, me pregunté: ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Porque no defienden, cargados de razones, sus intereses y por el contrario sacan uñas y dientes para criminalizar a los internautas que, como tantos en este país, comparten archivos y conocimiento gratuitamente?

Pues bien, porque es un lobby de corte masónico (masónico por ser hermético y ayudarse entre sí para mantener ese hermetismo).

Antes de la globalidad de internet, mantener este lobby era muy simple. Para entrar en él solo podías hacerlo por dos vías: Tener un amigo dentro que te apadrinase (me vuelvo a remitir al corte masónico) o bien ganar alguno de los grandes concursos literarios de este país. En cuanto a los concursos, presuntamente, están todos dados de antemano (reconocido en privado por algunos ganadores de ellos). Así todo quedaba en familia. No hacía falta que fueses un buen escritor (Que por supuesto que existen en este país y muy buenos), el problema es que también se defendía lo mediocre. Se les dotaba de sendas campañas de marketing para que el público comprase libros, carísimos para muchos bolsillos. (Lo mismo ocurrió con el cine, la músicas y varios sectores del arte). Las personas que querían leer esos libros podían comprarlos y, si no podían, iban a la biblioteca y se lo fotocopiaban, que siempre era mucho más barato: Y NO PASABA NADA.

Luego llegó internet y la globalidad... La gran biblioteca del mundo a entera disposición de las mentes más curiosas. Surgieron Safe Creative y Creative Commons, que permitían a los autores gestionar sus propios derechos sin tener que pasar por el embudo de la SGAE y ese destructivo y sectario lobby.

Cualquiera que deseara aprender, podía hacerlo. Por supuesto, también se ampliaron las miras de la delincuencia, estafas, lucros de lo ajeno... etc etc. Actos que deben de ser perseguidos y duramente castigados.

Pude ofrecer mis palabras al mundo, sin sufrir la censura del interes de gobiernos, poderes y ese lobby al que nunca he querido pertenecer. Pude gritar lo que pienso y tú puedes leerme. Puedo consumir todo el cine que quiera, y no limitarme a la basura televisiva que vomitan en mi TV, cada tarde, ese poder que nos quiere tener atados, controlados y mas atados, anestesiando mis sentidos con mentiras y matando, cada día un poquito más, mi sentido crítico (esa Tv que ha desvirtuado el término "hacker" mezclándolo con los crackers, y metiendolo en el mismo saco de pederastas, cyberterroristas... Esa TV que me ha hecho sentir insultada tantas veces, indiscriminadamente). Porque ya lo han dicho muchos otros antes, pero voy a parafrasear al Che que fue uno de ellos: "Un pueblo analfabeto, es un pueblo fácil de dominar". Sabiendo ésto, no hay que pensar mucho por qué, esos gobiernos pretenden instaurar SOPA o la Ley SINDE etc etc.

Los tiempo han cambiado por internet. Han aparecido los e-books, las librerías virtuales y un sin fin de herramientas para aquellos que queremos aprender... ¿Cuál es el problema? Que el lobby no puede controlar el markéting de sus protegidos en estas tiendas.... Para vender en Amazon o similares, hay que ser bueno, porque si no lo eres, no vendes. Y muchos autores no están dispuestos a poner pasión a su trabajo, porque los ha matado el dinero.

Yo no defiendo al que roba y se lucra con el trabajo ajeno. Pero defiendo fervientemente y por encima de cualquiera, mi derecho a aprender gratuitamente. Como los ciéntificos publican sus hallazgos que yo leo en revistas científicas. Mi derecho a consumir cultura y siento una profunda vergüenza, cuando en otros países extranjeros, esta cultura se protege y abarata. Y puedes comprarte 3 libros al precio de 1 libro en España.

No voy a pagar por un cd sin escucharlo, como no compro un electrodomestico sin probarlo... ¿Y si luego solo me gustan dos canciones? como tantas veces pasa.... ¿Y que ocurre si encuentro si quiero un ebook, pero el autor no lo ha sacado en este formato? ¿Qué tengo que pagar una media de 30 euros por el formato papel y su agresión al medio ambiente? ¿Qué estoy obligada a pagarlo, en contra de mis principios, para que no me tachen de criminal?

¿Y las patentes de software?... Pretenden que paguemos las licencias de programas mediocres mal diseñados (habiendo una amplia oferta de software libre). Si tú, ciudadano de a pie, pagases cada una de las licencias de los programas que tienes instalados... ¿Has sacado la cuenta? No podrías tener ordenador, no te podrías informar como te informas y se mermaria, una vez mas tu sentido crítico... ¿Y a quien le interesa que pagues esas licencias? ¿Por qué? Te invito a pensar en ello.

Los tiempos han cambiado. Vivimos en la Era Internet. Y como todos los cambios profundos sociales: Renuevate o muere. El problema es que ellos, los autores que tan abanderados son de la anti-piratería, no están por la labor de renovarse, porque pondrían en peligro al lobby y deberían de esforzarse con su pluma muchísimo más de lo que lo hacen, porque tendrían mucha más sana competencia.

Y ahora te invito a sentarte contigo mismo y piensa: ¿Es tan cabellado lo que defiendo? ¿Tengo derecho a sentirme ofendida y asqueada cada vez que me llaman delincuente o terrorista? ¿Es tan oscuro y delictivo que quiera aprender y no sea capaz de pagar toda la cultura que puedo llegar a consumir porque al gobierno de turno le interesa que sea un negocio en lugar de un bien de la humanidad?

Te hablo a ti que has puesto un grito enorme en el cielo por el posible copago de la sanidad. Pues para mi, sanidad y educación, son pilares básicos de esta sociedad. Y no pienso permitir que me los quiten. Le pese a quien le pese.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Como los Marinos (A dónde se halle)

Al Sr. Francisco García Cantó, natural de Alcoy, mi mas sincera enhorabuena por las ultimas noticias que tengo de usted, las cuales me han causado plena felicidad. Las cosas siempre caen por su propio peso. Y en el futuro le deseo suerte igual.

viernes, 25 de noviembre de 2011

CAP. I - ENCUENTRO FORTUITO

Los motivos que habían llevado a Ángela a aquel lugar, son irrelevantes para la historia que nos ocupa... Pero digamos que en su equipaje llevaba poco más que unos cuantos sueños rotos y algunas heridas mal cosidas por el paso del tiempo.

Allí era feliz. Se olvidó de todo al lado de aquel mar, de aquella playa de cantos rodados... De aquellas nubes grises que tapaban cualquier rastro del azul del cielo. Era feliz lejos de su mundo, de su vida... Hablando ese otro idioma, tan distinto del suyo, que le sonaba a cántico celestial... De los problemas que había dejado atrás y que, algún día, tendría que volver a enfrentarse a ellos... Pero ya habría tiempo. Ahora estaba feliz. Estaba allí.

Aquella noche salió con sus nuevos amigos, dispuesta a alumbrar el manto de oscuridad de la luna... Dispuesta a hacer de su territorio, el confin de las estrellas... A hacer que aquel pequeño instante fuera memorable... Algo digno que guardar en el recuerdo y, aún así, con este pensamiento, estaba muy lejos de intuir que le deparaba el travieso niño destino.

Ángela y Ana entraron a aquel pub al aseo y luego buscar otro lugar al que beberse la penúltima cerveza... Siempre la penúltima.

Había unas estrechas y empinadas escaleras que subían al piso donde se encontraban los aseos. Puso su pie en el primer peldaño y allí se quedó pegado como si alguna extraña fuerza la empujara hacia las entrañas de la tierra... Estaba realmente atónita... Comenzó a subir los peldaños lentamente, como si una fuerza sobrenatural la elevase y con la mirada fija en un punto.... Fija en unos ojos. Unos ojos grises. Los más profundos e inquietantes que había visto jamás.... Los únicos que habían conseguido que se cayera dentro de ellos. Poco a poco, fue tomando constancia de lo que rodeaba a la mirada gris... Gris como las nubes grises. Un hombre alto.... Muy alto... De pelo castaño y largo.
 
Se quedo sin aliento cuando aquellos ojos se clavaron en los suyos. La ironía de su mordaz cerebro, trató de quitarle hierro al asunto: "O le gusto o le parezco una buena víctima a la que descuartizar".
 
Sus cuerpos se cruzarón a medio camino de aquellas escaleras. Pasaron, tan cerca, que Ángela era capaz de notar los latidos de aquel corazon y, sin embargo, demasiado distancia para lo que le hubiera gustado a ella... Demasiado aire que acortar.... Demasiados centímetros hasta los poros de aquella piel que había despertado su hambriento deseo. Sin separar sus ojos, pasaron uno junto al otro... Volviendo la cabeza, al tiempo que sus pasos se alejaban... Notando como el tiempo era más relativo que nunca.

Una vez que se reunió con Ana, le contó aquel encuentro... Aquel hombre... Aquella expresión... Aquellas ganas de... Aquellos ojos grises.

Ya en la planta baja... A Ángela no le costó demasiado encontrarle, aunque cuando no lo estaba buscando... Las dos chicas se pusieron cerca... Bueno, casi al lado.

Ángela construyó millones de cábalas en su cabeza sobre el país de origen de aquel hombre... Estaba claro de que de aquel país no era... A lo mejor era nórdico... Claro, que ni la piel clara, ni el color de sus ojos le acompañaban... Quizá fuera griego.

     - ¿Este es el chico que te gusta?.- Preguntó Ana, queriendose cerciorar.

     - Yo no he dicho que me guste...- Y comenzó a hacer algo por la que se la conocía a menudo... Frivolizar sarcásticamente una situacion hasta llevarla al extremo y convertirla casi en un monólogo cómico...- Gustarme no... He dicho que si lo pillo en un callejón oscuro, le daría de todo, menos miedo... Claro que si va y mira asi al miedo, con esos ojos profundos y grises, lo mismo el miedo sale corriendo... Pero si sale corriendo, yo no... Me está mirando... ¿Llevará rayos X? ¿Sabrá que color o talla de sujetador uso?...

Y así estuvo hablando, aproximadamente diez minutos, acompañada por las carcajadas de Ana que era la única del lugar que hablaba su idioma. Desde fuera, solo verían a dos chicas extranjeras que estaban compartiendo las alegrías.

Sus amigos se pusieron hablar con ellas en inglés, que sigue siendo el idioma internacional de comunicación. El extraño, cada pocos minutos, clavaba en ella aquellos ojos grises, con un gesto que no podría describir aunque quisiera... Mitad curiosidad, mitad extrañeza... Y Ángela.... Cuando lo hacía, notaba como un rayo de energía le recorría toda su médula hasta levantar cada pelo de su cuerpo.

   - ¿Te apetece tomar una cerveza?.- Dijo de pronto el extraño, dirigiéndose a Ángela en perfecto castellano, con la misma expresión de antes, aunque esta vez atravesándola también con una malévola y divertida sonrisa.

Ángela se quedó petrificada. Con todos los músculos de su cuerpo ajenos a las órdenes de su cabeza... Ella quería salir corriendo y sus piernas no se movían... Notó los músculos de su cara... Hasta pudo adivinar el estúpido gesto que se había dibujado en su rostro al repasar mentalmente, como quien se encuentra cara a cara con la parca, cada una de las palabras que sus labios habían proferido, cuando creía que solo Ana la estaba escuchando. "Tierra, trágame!"... Fue, sin duda, uno de esos pensamientos...

Tampoco pudo hablar. El nudo de su garganta le dejaba poco más que respirar. Levantó su vaso medio vacío de caliente cerveza y negó con la cabeza, aún con aquel estúpido gesto que no era capaz de quitar.

     - Where are you from?.- Decidió interceder Ana, tratando de cortar la tensión que se había generado con aquel silencio incómodo para su amiga y no se le ocurrió mejor modo que tratar de entablar una trivial conversación: 

     - I'm from "aqui".- Dijo aquel hombre con gesto serio, seguramente escondiendo una sonora carcajada.

Ángela estaba absorta. Absorta y avergonzada. Mirando aquello como si no fuera con ella.... Sin poder apartar sus ojos, de aquellos ojos grises en los que se había caído dentro y ahora no encontraba el camino de regreso.

     - ¡Angy! ¡Ya se lo que pasa!.- Exclamó Ana, como iluminada por los cielos.- Creo que este chico es de aqui.... Pero sabe hablar español.

     - Pero, amiga mía.... ¿Tú no le has notado un acento como del centro de Burgos?.- Le respondió Ángela, retóricamente, pensando que siempre le tocaba el malo de la película... Sin apartar sus ojos de los suyos, que también estaban clavados en ella... Como si lo que los rodeaba, realmente, fuera ajeno a ellos... Al particular mundo que se acababan de inventar.- ¿De Dónde eres?.- Le preguntó haciendo todo el acopio del poco valor que le quedaba en pie.

     - ¿De dónde quieres que sea?.- Respondío el extraño, dibujando una amplia sonrisa en su boca.

     - ¿Cómo te llamas?.- Volvió a inquirir.

     - Como tú gustes.- Ángela reconoció perfectamente aquel brillo de victoria en los ojos.

     - ¿Cuanto tiempo llevabas antes escuchándome?.- Sabía perfectamente que jamás debería de haber hecho aquella pregunta, pero la curiosidad la traicionó.

     - El suficiente.- Contestó tajante, pronunciando aquella sonrisa y aquel brillo en sus ojos grises.

La chica no dijo nada. No pudo. Le había nacido la vergüenza sin avisar. Así que, en silencio, se dirigió a la barra, a por aquella pinta de cerveza que ahora sí iba a tomarse.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Si yo lo supiera... Y tu no....

Si me fuera revelado el día y la hora del fin del mundo... A mí. Solo a mí. A nadie más... No lo diría. No se lo comunicaría a nadie.

Caeríamos en una Navidad forzada en la que, todo el mundo, sin excepción alguna, intentaría redimirse de lo malo que ha hecho... Pediría perdón a todos los que ha herido... A esos a quienes, de no saber que el fin estaba próximo, en ese momento estaría maldiciendo. Llamaría a esos amigos que, por el paso del tiempo o la imperdonable distancia o la dejadez del que no cuida una amistad como se merece, se han separado... Para recordarle lo mucho que significaron una vez, lo mucho que los quiere y que los ha querido siempre. Todo el mundo, en una especie de efecto dominó, haría su buena acción del día, por si eso le valiese de "pasaporte" para ese paraíso que no sabemos si es fantasía o realidad, pero "por si acaso existiera", nadie se quiere quedar fuera. Mandaríamos esas cartas, cargadas de emoción y sentimientos, a las que deberíamos de haber puesto el sello hace diez años... Por aquello de que "Más vale tarde que nunca". Un halo de hipócrita bondad, cubriría el mundo.

Otros, a marchas forzadas y contrareloj, intentarían cumplir esos planes o sueños que siempre "dejaron para mañana". Viajarían a lugares exóticos, pasearían desnudos por la playa o dejarían de fumar.

Para otros, simplemente, significaría la culpabilidad absoluta... "Y si no hubiese arrancado aquella planta que sabía que era protegida"... "Y si hubiese usado más el transporte público, en lugar de ir con el coche a la vuelta de la esquina"... "Y si en vez de laca para el pelo, hubiese usado gomina"... "Y si me hubiese hecho activista de Greenpeace, como quería en mis años mozos"... Todos sus últimos minutos se resumirían en un infructuoso "Y si...".

Por eso no lo se lo diría a nadie. Por eso guardaría el secreto. No me gustaría ver un acto a destiempo de bondad humana, cuando siempre "el hombre ha sido un lobo para el hombre"... Y un cerdo para el Planeta.

Yo haría otra cosa... Si supiera el día y la hora exacta del fin del mundo. Ese día, me levantaría sabiendo que habrá millones de sueños que ya no cumpliré, pero sintiéndome orgullosa de los que sí he cumplido. Un poco triste de pensar en todo lo que me hubiese quedado por vivir, pero plenamente alegre por todo lo que he vivido. Quizá me arrepentiría de algunas acciones que hice a destiempo, de algunos agravios a los que no se lo merecieron... Pero no porque se fuese a acabar el mundo... De esos, ya me arrepiento hoy en día.

Ese día, como cualquier otro, te llamaría y te diría de tomar un café... O una cerveza... O un aperitivo... Seguramente tú, lleno de planes para el día, como siempre, me harías un hueco en tu agenda para disfrutar de mi compañía.

Te recogería en la puerta de tu casa. Como siempre dudaríamos en el momento de darnos dos besos, o besarnos en los labios... Como dudamos siempre que nos vemos. Iríamos al mismo bar o, quizá, haciendo la excepción del día, visitaríamos otro. Yo pediría una cerveza y tu una fanta de limón o un tinto de verano y la tapa que mejor pinta tuviese.

Hablaríamos de cine. De las películas que hemos visto, y de las que nos quedan por ver, comentaríamos las frases estelares de cada una... Hablaríamos de filosofía, de trivialidades, de lo que ocurrió ayer, de lo que has leído en el periódico, de tu próxima función y mi anterior decepción... De nuestros gustos compartidos. De esos planes pendientes (que solo yo sabría que nunca cumpliríamos, pero que soñar sigue siendo lo más hermoso del mundo). Seguramente tú, como siempre, harías alguna charlotada que provocaría mi más sincera carcajada. Y entre risas y conversación amena se empezaría a acercar la hora.

Luego, quizá, me harías alguna de tus confesiones más íntimas... De esas que no le cuentas jamás a nadie y que aún no tienes claro por qué me las haces a mi. Y me harías sentir, por ese detalle y como siempre, la persona más especial de este mundo.

A lo mejor, si se tercia, me volverías a decir "un te quiero"... Que, aunque no sea tan a menudo como el resto, para no abaratar su significado, si que me lo sueles decir... No se muy bien si porque te sale del alma o para que no se me olvide... Aunque ahora parafraseandote a tí "Yo no me acuerdo de olvidarte".

De vez en cuando y como siempre, te abrazaría. Porque me encanta abrazarte. Porque son hermosos y especiales esos momentos y la seguridad que me dan. Quizá ese día, producirían nostalgia, porque yo sí sabría y tú no, que aquello no duraría siempre y, como todo en esta vida, tiene un fin... Que, en esta ocasión, está cercano.

Trataría, por todos los medios de no mirar el reloj. Ya se sabe de la relatividad del tiempo y su peculiaridad. No quisiera que en los últimos instantes, los segundos pasasen más rápido de lo que debieran. Pero, a la vez, me aseguraría de estar atenta los dos último minutos... Porque entonces sí... Entonces te pediriría: "Abrázame"... Como te pido tantas veces, y otras tantas que tu me abrazas sin que yo te lo pida... Pero esta vez tendría un motivo: No concibo mejor muerte que dentro de tu abrazo.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Mi mundo

Os dejo este pequeño montaje de video que le he realizado a un amigo, Martín de Alva, con uno de sus textos. Espero que lo disfrutéis.